La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, junto con el Gobierno de Cataluña, han establecido metas para aumentar la «independencia hídrica» de la ciudad. El objetivo es alcanzar un 70% de independencia hídrica para 2030, partiendo de un 33% actual. Esto se busca a través de various proyectos que incluyen la reducción del consumo de agua y el aumento de la recogida y el tratamiento de agua de lluvia.