
El neerlandés se impuso en el primer gran sprint del Tour tras una jornada marcada por la fuga solitaria de Veistroffer, el cambio de bici de Vingegaard y una caída a cinco kilómetros de meta

El neerlandés se impuso en el primer gran sprint del Tour tras una jornada marcada por la fuga solitaria de Veistroffer, el cambio de bici de Vingegaard y una caída a cinco kilómetros de meta